BERKELEY, California (25 de agosto de 2026). Un nuevo estudio revisado por pares, publicado hoy en la revista Communications Earth and Environment, de Nature, por la Unión de Científicos Conscientes (UCS por sus siglas en inglés) y la Universidad de California, Merced (UC Merced), cuantifica cómo los mayores contaminadores climáticos del mundo son responsables de casi el 50% de los impactos del cambio climático en la crisis del agua en el oeste de Estados Unidos, debido a sus emisiones de gases de efecto invernadero desde 1950. Este estudio es el primero en evaluar cómo el empeoramiento de las condiciones de sequía atribuible a los “Carbon Majors”, los 122 mayores productores de combustibles fósiles y fabricantes de cemento del mundo, está dañando a las comunidades, los ecosistemas y la agricultura de Estados Unidos.
Entre 2014 y 2024, los impactos del cambio climático en el oeste de Estados Unidos atribuibles a los Carbon Majors hicieron que las personas (y en especial las comunidades agrícolas que dependen del agua para producir alimentos) fueran más vulnerables a la sequía: la capa de nieve se redujo en un 15%, el caudal disminuyó en un 6% y la demanda de riego aumentó en un 2,4%. En última instancia, esta reducción en la disponibilidad de agua agrava una brecha estacional cada vez más amplia entre el momento en que el agua está disponible y el momento en que más se necesita.
“Las emisiones atribuibles a los Carbon Majors están intensificando una crisis del agua que ya era grave en el oeste de Estados Unidos”, afirmó el Dr. Angel S. Fernandez-Bou, coautor del estudio y científico sénior del clima en UCS. “Los estados, los municipios y las comunidades están pagando por los daños y los costos asociados a estos impactos climáticos, y los resultados de nuestro estudio aportan aún más evidencia científica explicando cómo la industria de los combustibles fósiles es responsable por estos daños”.
La investigación utilizó modelos climáticos e hidrológicos y encontró que, al oeste de la Divisoria Continental, las emisiones de los Carbon Majors desde 1950 han provocado una reducción en la capa de nieve y en el caudal de la temporada cálida que suma una pérdida de más de 40 millones de acres-pie de agua (aproximadamente 49,3 km³), un volumen comparable a casi 6 veces el uso anual de agua de todas las ciudades de California. De manera similar, el aumento del 2,4% en la demanda de riego debido a temperaturas más altas generó un consumo adicional de agua equivalente a aproximadamente el 150% del agua que la ciudad de Los Ángeles usa anualmente.
La frecuencia e intensidad de los caudales de los ríos también está cambiando de manera sustancial debido a estas emisiones, lo que genera una divergencia cada vez mayor entre el suministro y la demanda. El estudio encontró que, en promedio, el punto medio del caudal anual ahora ocurre más de 5 días antes en las cuencas de la región, y hasta 30 días antes en algunas zonas montañosas. Esto genera desafíos particularmente para las comunidades agrícolas que dependen de un acceso confiable al agua para calcular con precisión el momento de la siembra y la cosecha.
“Las personas que viven en el oeste de Estados Unidos han estado pagando el precio de las sequías y los incendios provocados por el cambio climático con su salud, su calidad de vida y su dinero”, afirmó la Dra. Emily Williams, autora principal del estudio e investigadora posdoctoral en UC Merced. "En particular, la reducción en la capa de nieve y los veranos más calurosos y secos han sido un desastre para nuestros recursos hídricos. Estas emisiones corporativas nos están secando”.
El empeoramiento de la crisis del agua en el oeste de Estados Unidos no tenía que ser así. Pero desde 1959 cuando empresas de combustibles fósiles como BP, Chevron, ExxonMobil y Shell comprendieron que sus productos devastarían el clima a costa de la calidad de vida de la gente, optaron por coordinar una campaña que duró décadas para engañar al público, negar la evidencia científica y retrasar la acción para proteger el clima. Comunidades como las de California y Oregón han buscado cada vez más responsabilizar a estas empresas por los daños causados por su desinformación, y ahora la industria de los combustibles fósiles está presionando al Congreso para lograr una ley de inmunidad total presentada este año por el senador Ted Cruz y la representante Harriet Hageman.
“Las leyes y las demandas para responsabilizar a los grandes contaminadores son vías esenciales hacia la justicia que deben protegerse”, afirmó la Dra. Carly Phillips, coautora del estudio y científica sénior en UCS. “Las comunidades merecen la oportunidad de recuperar los costos del cambio climático provocado por empresas de combustibles fósiles que priorizan las ganancias por encima de la gente y el planeta. Para limitar los peores efectos de la creciente crisis del agua provocada por los combustibles fósiles en el oeste de Estados Unidos, los responsables de las políticas públicas deben garantizar una transición rápida y equitativa hacia las energías limpias, además de invertir en resiliencia climática”.